Los derechos de los niños deben ser la principal ley en el mundo en cuanto al respecto de ellas ya que los niños son el futuro de toda sociedad es por eso que referirse al trabajo infantil no es una tarea fácil. Y no sólo por las implicaciones morales que pueda acarrear, sino porque se trata de un problema complejo rodeado de sombras y silencios que, en ocasiones, puede resultar demasiado difícil de resolver ante todo es la muestra de la vulneración y exclusión de estos niños ante el derecho a la educación y la recreación porque todo niño debe dedicarse a estudiar y a recrearse para buscar la felicidad merecida.
El problema radica en la normalidad aparente de ver a los niños y niñas trabajando en tareas diversas, puesto que en muchas ocasiones parecen ser simples ayudas a sus familiares, que en principio no les debe suponer ningún perjuicio. Sin embargo, en demasiadas ocasiones esta visión positiva no es la que existe en la realidad, sino que esas niñas y esos niños están realizando actividades laborales que dejan a un lado las facetas más importantes de su vida que como niñas y niños deberían desarrollar, tales como: Educación, actividades lúdicas, juegos, etc.
En este orden de idea, en las últimas décadas el trabajo infantil se ha problematizado y analizado con un aumento de estudios e investigaciones que han sido posibles gracias a las mejoras realizadas en las estadísticas publicadas por diferentes instituciones y organismos internacionales y nacionales. De esta forma, lo que podría quedar oculto en forma de ayudas familiares, se convierte en forma de trabajo infantil que no pueden ser aceptadas.
El trabajo infantil no es un hecho aislado, sino que depende de una gran diversidad de factores y circunstancias que han de analizarse con el fin de encontrar las causas iníciales que llevan a los niños y a las niñas a realizar esas tareas que no deberían encontrarse entre sus responsabilidades. Así pues, como fenómeno global y nacional el trabajo infantil presenta variedad de puntos de vista, así como diversidad de características y de realidades.
Buenaventura, municipio del Departamento del Valle del Cauca, Colombia y centro de esta investigación, es una muestra de la creciente incursión de menores en actividades económicas, especialmente en el sector informal, realizando diariamente largas jornadas como: vendedores callejeros, ayudantes de colectivos, cargadores en plazoletas de mercado y empleadas domésticas. Siendo este último oficio propio de las niñas, quienes generalmente son integrantes de familias desplazadas que a su vez por el número considerable de sus miembros y por el obligado abandono de los puestos de trabajo de sus padres (desplazamiento forzado), se ven en la necesidad de dejarlas en hogares extraños con la única intención y esperanza que al menos ellas realicen un empleo que les genere recursos económicos para mitigar sus necesidades básicas.
Frente a esta explotación económica infantil de la cual algunas instituciones o empresas también se ven beneficiadas, debemos actuar y cambiar esa percepción de las entidades gubernamentales y la sociedad civil, por aceptar el trabajo de menores de edad, como parte de su desarrollo normal dentro del rol social, ignorando u olvidando el derecho que los infantes tienen de educarse con calidad, concentrando esfuerzos en la ampliación de la escolaridad para todos los niños y niñas, creándoles escuelas atractivas, donde la búsqueda del conocimiento y la alegría del aprendizaje se constituyan en un proceso que logre reducir la deserción escolar en nuestra ciudad.
De esta forma, este trabajo no pretende realizar un análisis exhaustivo del problema del trabajo infantil informal, para lo que habría que tener en cuenta todas sus manifestaciones, factores y causas, sino que pretende investigar cuales han sido los factores de carácter familiar y social que originan la vinculación de los niños de 5 a 12 años al trabajo informal en la plaza de Pueblo Nuevo de la ciudad de Buenaventura.